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Había descubierto este cuento en el
ambiente tan especial de la casa del mismo Quiroga. Era una historia horrorosa.
Nunca, nunca hubiera querido volver a leerla! Todo daba pánico, el final por
supuesto, pero también ese destino que ineluctablemente se mostraba tan cruel
con la pareja; la relación cada vez empeorando en el desamparo; entre ellos la
felicidad mismo, con la niña, casi un milagro, pero… enfrentada con el descuido
tremendo de los quatro niños idiotas. |
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