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La gallina degollada (H. Quiroga)

No me gusta este cuento por varias razones : 1) La presencia sofocante del narrador con su escalofriante pesimismo y fatalismo. Impone al lector su visión horrible y sus reflexiones sin que éste pueda escapar e imaginar por si mismo. 2) La exageración dramática : no creo que unos padres que ya tienen dos « idiotas bestiales » tratarían de hacer un tercero, conociendo desde el primero la herencia del abuelo paterno… y la fragilidad pulmonar de la madre. Además Quiroga imagina que no es un tercer idiota sino mellizos ! 3)

Sobre todo, no tienen Quiroga ningua simpatía por sus personajes. Desde el principio vemos que esos 4 idiotas le inspiran repugnancia. En cuanto al marido y mujer, no se ven mejor tratados : se burla Quiroga de « su estrecho amor » el uno por el otro, y juzga su anhelo de tener un hijo como una « honrada consagración de su cariño » ; hasta califica de « vil egoísmo un mutuo amor sin fin ninguno ». O Quiroga no cree en el amor, o satiriza la doctrina de la Iglesia Católica que considera que la unión sexual va destinada a la procreación.

Dos lucecitas en tanta negrura : « Mazzini redobló el amor a su hijo. Tuvo que consolar, sostener sin tregua a Berta » y un poco más lejos : « quedaba a Mazzini y Berta grand compasión por sus cuatro hijos. » Pero pronto se apagan las lucecitas : « Se agriaron los dos y pasan, para Quiroga, a la categoria de « los corazones inferiores ». Pero mi reacción frente a este texto no me impide ver las cualidades del autor. Desde el principio, sentimos que un drama va a estallar. Quiroga siembra indicios que aumentan la tensión y construyen la implacable mecánica.

Aprendemos en seguida que al ponerse el sol « los idiotas tenían fiesta » y lo miraban « con alegria bestial, como si fuera comida. Más lejos repite : « animábanse cuando veían colores brillantes u oían truenos ». También su única facultad parece ser la imitativa. Después de una nueva tormenta conyugal « amaneció un espléndido día, pero « Berta escupió sangre » y la sirvienta degolló una gallina « desangrándola con parsimonia » en presencia, cosa rara, de los cuatro idiotas que miran la operación. « Rojo … rojo ». Ya adivinamos que más sangre va a ser derramada. Cuando, a puesta del sol, la hermanita « apoya la garganta sobre la cresta del cerco » y los 4 idiotas la miran con gula bestial, conocemos el horrible fin : Bertita es la otra gallina del día. « Uno de ellos le apretó el cuello, apartando los bucles como si fueran plumas », « y los otros la arrastraron hasta la cocina… Tambien los enfrentamientos Mazzini/Berta son muy verosímiles (pero Quiroga nos da la buena interpretación…, por si acaso… !)

Sin embargo la lectura de ese cuento me dejó aniquilada. No aguanto tanta barbaridad.

Sylvette LIENS

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